-"¿Alicia, Alicia? ¡Alicia! ¡Habrase visto!... ¿Dónde se habrá metido ahora esta niña?..."

Mientras tanto, en El País de Las Maravillas, Alicia corría casi con la lengua fuera tras un uniformado Conejo Blanco - "¡Tarde! ¡Tarde, siempre Tarde!"- repetía éste, a la par que hacía girar un viejo reloj de bolsillo entre sus manos, perdón... entre sus pezuñas.

La no tan pequeña Alicia, se dejaba llevar y en esa cabeza soleada, encerrado y preocupado un único pensamiento le rondaba -"En este mundo descomunal, empiezo a sentir mi fragilidad. ¡¡Bufff!! Vaya pesadilla, corriendo con esta bestia delante... ¡Por favor! Que sea mentira todo, un sueño tonto y no más. ¡Por favor!"-

Cuando Alicia quiso volver de su laguna, el Conejo Blanco había desaparecido. -"¿Y ahora? ¿Dónde diablos se metió ese estúpido Conejo Blanco? ¡Diooooos! Me da tanto miedo esta enormidad-se lamentaba.

«¡Conejo, Conejo! -gritaba en silencio- En una buena te has venido a meter Alicia, si aquí nadie oye tu voz- se reprochaba."

 

"Creo en los fantasmas terribles de algún extraño lugar, y en mis tonterías para hacer tu risa estallar"